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Mesa Redonda en llamas

Aproximadamente 15 horas duro las llamas en el emporio de mesa redonda,tras haberse prendido una galería de plasticos, recordando a los vecinos el susto que anteriormente ya se había sufrido con un terrible y similiar siniestro en el año 2001.

Este siniestro consumio varias galerías y casonas, convirtiendo los sueños emprendedores de los comerciantes en cenizas. Solo escombros quedan de estas galerías afectadas en la noche de viernes santo.

Ademas los comerciantes han quedado preocupados por los notorios daños que les ha traido la informalidad y la falta de fiscalizacion en este centro comercial.Se calcula que 400 millones de soles han sido las perdidas de estos vendedores, a los cuales tambien se les cerro el negocio por tres semanas.

“ Hemos tenido que cerrar el negocio porque los clientes no vienen por aca porque todo esta cerrado”

Asi nos comento un comerciante quie forma parte de la gran mayoría de negocientes quienes no han apredido tras el siniestro que sucedio años atras por la misma razon, LA INFORMALIDAD.

Estos comercientes se lamentan esperando una pronta reconstruccion de estos negocios ya que despues de tres dias dueños y ayudantes de negocios  duermen en colchones cuidando sus negocios y esperando que vuelvan hacer abiertos con normalidad. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las autoridades de la municipalidad de Lima hasta el momento siguen investigando las causas del incendio, asi como también especialistas verificaran la calidad del aire, ya que el humo toxico que se extiende por todas las calles podría afectar a los vecinos y traer mayores consecuencias  a la salud.

​ “Si es necesario cerrar todo, lo vamos a cerrar todo. A mí no me va a temblar la mano. Lo que tengo que generar es seguridad”, dijo el alcalde de Lima, quien se espera que trabaje para una mejora en el emporio de mesa redonda, asi como también deberían colaborar los comerciantes para evitar incidentes como estos que cada vez se hacen mas usuales en estos negocios.

LA MUERTE ENTRE LLAMAS

Las personas transitaban con total normalidad, pese a la denotación de cohetes y bengalas que cada vez se incrementaba. Los gritos de las personas y los estallidos pirotécnicos se hacían uno solo y no se podía saber con exactitud que sucedía en esa extenuante noche en Mesa Redonda.

No se festejaba navidad, ni año nuevo. Era 29 de diciembre del 2001, lo que ocasionaba que la cantidad de transeúntes sea mayor que la de cualquier otro día. Las personas hacían sus compras hasta altas horas de la noche.

Todos empezaron a notar el cielo iluminado de colores, provocado por el incendio irresponsable de los fuegos artificiales, este ocasionó la muerte de 279 personas.

Desde aquella tragedia han pasado 18 años, los recuerdos siguen en la memoria de quienes vivieron en  carne propia este suceso, las imágenes más impactantes fue la de un padre carbonizado abrazando a su hijo.

Karen Rivera Salazar tiene actualmente 2 locales en Jr. Cuzco, donde se dedica a vender útiles escolares junto a sus dos hijas. Ella recuerda con exactitud lo que se vivió aquella noche de terror.

Eran las 7:15 de la noche y de pronto un joven ambulante comenzó hacer demostraciones de los fuegos artificiales que vendía, recuerda Rivera, quien en ese entonces solo tenía una hija de 7 años y era su mayor preocupación.

Ella se dio cuenta, de inmediato, que se trataba de un incendio, del cual se siente bendecida por haber evacuado a tiempo junto a su hija.

----Sin reparo----

Billy Muga es un hombre de 60 años, él tuvo que velar y enterrar a su hija luego de 20 días. Tras identificar los restos de su primogénita él recién pudo resignarse a la pérdida irreparable de enterrar un hijo.

“Hay decisiones de Dios que uno debe aceptar, pero la forma como perdí a mi hija es algo que no puedo superar, como me entregaron su cuerpo y el sufrimiento e incertidumbre que pase junto a mi esposa son cosas que marcan de por vida” señala Muga.

 

 

La noche trágica de  aquel 29 de diciembre del 2001 marcó la vida de todo el pueblo peruano, la fecha festiva en que se ocasionaron estas llamaradas de fuego hacían más complicada la situación.

 Fueron cientos de familias que sufrieron un duelo inesperado y todo a causa de la irresponsabilidad, desorden e informalidad, que muy a nuestro pesar, hoy, después de 18 años, se sigue dando.

Para que no vuelva a ocurrir incidentes de esta magnitud debemos de estar prevenidos en lo personal como en lo colectivo, las municipalidades y direcciones encargadas deben ser mas rigurosas con este tipo de inspecciones, para no lamentarnos por las consecuencias que nos deja la irresponsabilidad de los ciudadanos.

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